1886

Regresa a Bogotá transformado en un dandy parisino. Don Ricardo viaja a Europa y lo deja encargado del negocio. Publica el poema que había escrito en Brienz, A un pesimista, en La Siesta (núm. 2, abril 20), periódico de su amigo Antonio José Restrepo. Le dedica a éste un soneto, sin título,
que comienza “Por qué de los cálidos besos”. Aparece la antología La lira nueva, de Rivas Groot, que algunos consideran el inicio del modernismo en el país. Se incluyen allí 8 composiciones de Silva. A raíz de una polémica sobre Rafael Pombo escribe un poema en su defensa, Futuro (El Telegrama, núm. 131, noviembre).
Conoce a fines del año a Baldomero Sanín Cano que se convertiría en su amigo. Se acentúa por entonces el conflicto del poeta con el ambiente bogotano.