Antonio Llanos

Antonio Llanos

 Cali,  en 1905 – 1978

TEMBLOR

 

Manso temblor de arcana lejanía

que intuye la visión de la hermosura.

Firme temblor transido de ternura

por la espada sutil de la alegría.

 

En el cansado límite del día

Alza el lucero la plegaria pura.

¡Desgarrado temblor de la pavura!

¡Pena mayor la de la pena mía!

 

Raíz de la candela silenciosa,

Pulso del estrellado firmamento,

Alta razón del pájaro y la rosa.

 

Agua y sangre vertidas del Costado.

Ya me sostiene sólo el alimento

Del encendido Pan transfigurado.

 

 

REVELACIÓN DEL SILENCIO

 

Abierta la inocente mariposa

al aire nuevo infunde su armonía.

El sol monta de pájaros del día

y sube los caminos de la rosa.

 

Esplende el universo de cada cosa.

Oye el Ser en la voz su melodía

y rueda por el campo la alegría

de la primer mañana jubilosa.

 

Está el cielo tan claro y tan medido

que si una leve niña lo quisiera

se quedara en el agua detenido.

 

¡Oh divino callar que me procuras

la voz sin voz que el ángel entreviera,

Los ojos simples y la manos puras!

 

ENTREGA DEL AMADO

 

El seráfico anhelo me encadena

a tu invisible llama de hermosura

y entre la brisa del silencio, pura,

toma sus leves formas la azucena.

 

Mis plantas dora la celeste arena

y la noche se ciñe a mi cintura.

Ya el lucero en mis manos apresura

El ansia de la nave y de la pena.

 

A la miel estrellada del rocío

Abre mi corazón su asombro vano

y su misterio de enterrado río.

 

¡Apresúrate noche enamorada

en que junta mi mano con su mano

me entregue su belleza inmaculada!

 

CANCIÓN DE OLVIDO

 

El encendido tiempo vuela

entre la niebla de las cosas

y de la tarde nos consuela

con el ejemplo de las rosas.

 

Pasa la rosa del momento,

huyen los ríos, pasan las penas

y del aroma de tu aliento

un vago efluvio queda apenas.

 

Vuelve el trémulo amor florido

Y la herida se cierra en un día

y después del primer olvido

es más honda la poesía.

 

Jamás pensé encontrar la boca

que me enseñó que no son vanos

los besos y la entrega loca

y el silencio en que arden las manos.

 

El corazón era una lira

y su rumor era el del mar

Todavía cuando suspira

se oyen las olas evolucionar.

 

Tu voz de fábula decía

que la belleza nunca es vana

y que si pasa el claro día

queda en la estrella de la mañana.

 

Dulce es amar cuando se olvida

el otro amor desventurado,

cuando al abrirse nueva herida

hay otra sombra que ha pasado.

 

Mas hasta el lirio es polvo vano.

Sólo el amor es boca ilesa:

¡si una rosa muere en la mano

hay otra boca que nos besa!