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NO
TENEMOS CONJUROS
Lo
canta el adivino
Porque ha visto en los sueños
Naves purpúreas
O un jardín remoto
Todo habrá de llegarnos la celeste
Penumbra de un castillo el otro reino
O en la rama florida
De lo real la rosa fabulada
No tenemos conjuros
Quien crea en la leyenda
Puede mirar las nubes
Verá que empieza a detenerse el /tiempo.
ANTIFAZ
Quien
vive es el que oculta
mi rostro, quizá siempre
tenga yo el antifaz, tal vez mi alma
no sea sino un espacio
vacío, donde crece
lo que he perdido, lo que nunca
vieron mis ojos. Pero, entonces,
¿quién mira las estrellas,
quién el jardín, el agua?
A solas y en silencio
conservo esta penuria
de no ser la leyenda que me sigue,
y de no saber si voy
el que ha inventado el día de su muerte.
AMARA
YO EL OLVIDO
Felicidad
en ruinas
Lo que han visto mis ojos
Volver al tiempo amado
Ya fugitiva música del polvo
(Nada
tendrá el amor
si en jardines o nieve
la Quimera le cuenta
del valle de la muerte)
Felicidad
en ruinas
Lo que ha visto mi alma en el encanto
Amara yo el olvido
Y el reino de las hojas que he encontrado
CERCANÍA
DE LA MUERTE
El
hombre solo habita
Una orilla lejana
Mira la tarde gris cayendo
Mira las hojas blancas
Rostro
perdido del amor
Apenas canta y mueve
La rueda del azar
Que lo acerca a la muerte
Extranjero
de todo
La dicha lo maldice
El hombre solo a solas habla
De un reino que no existe.
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Giovanni
Quessep nació el 31 de diciembre de
1939 en San Onofre, Sucre. Es licenciado en Filosofía
y Letras de la Universidad Javeriana. Posteriormente
se especializó en la Universidad de Peruggia,
Italia, en Poesía del Renacimiento. La Universidad
del Cauca -en la que actualmente es profesor- le otorgó
en 1992 un doctorado Honoris Causa en Filosofía
y Letras.
"La
poesía de Quessep -afirmó el maestro Fernando
Charry Lara- se expresa, tensa, serenamente, en imágenes
de tiempo perdido u olvidado, entre sombras que son
más del símbolo o la leyenda, con materia
de instantes de los que se ha apoderado para siempre
la fijeza. Desconfía de la retórica versolibrista
pero no se encarcela en estrecheces. Tiene la libertad
del que sueña y sobre todo, la de aquel que despierta
de los sueños".
Sobre
su propia poesía dice Quessep: "Me alejo
de todo estilo de época y de toda moda y no me
interesa describir los objetos de la realidad más
tangible. Creo que todo poema debe ser una metáfora
del alma: metáfora de sus maravillas y de sus
terrores, de sus cielos y de sus abismos, esto es, la
transfiguración de la realidad, lo que no constituye
el olvido de la misma, sino su afirmación más
profunda".
Ha publicado los siguientes libros: El ser no es
una fábula (1968), Duración y
leyenda (1972), Canto del extranjero (1976),
Madrigales de vida y muerte (1978), Preludios
(1980), Muerte de Merlín (1985), Un
jardín y un desierto (1993) y Carta
imaginaria (1998). La Universidad de Antioquia
acaba de publicar su último libro Brasa lunar.
El Fondo de Cultura Económica de México,
publicó una antología suya con el título
de Libro del encantado (2000). Su voz está
registrada en un casete publicado por la Emisora HJCK.
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