Juan Gustavo Cobo Borda

Juan Gustavo Cobo Borda

Bogotá, 10 de octubre de 1948

UNA SEÑORITA DE LA CANDELARIA

Hay caras extrañas,

hombres que papá nunca me presentó.

Todo me da susto,

y si salgo al centro

vuelvo rendida.

Además, este clima tan voluble.

No hay derecho; voy a trancar el portón

y morirme de la pena.

 

 

UNA NUEVA VIDA

Seguramente el día más indicado

para desmantelar la casa

sea el domingo.

Hay tedio suficiente,

y la necesaria tristeza

Así mismo es común la cobardía

de quien limpia paredes

con restos de alma.

Vendrán luego las preguntas,

y el remordimiento cayendo gota a gota.

Pero ni siquiera los buenos deseos

lograrán sobrepasar tanta asfixia.

Hay demasiados baúles;

será necesario esperar

hasta el próximo domingo.

 

BOGOTÁ,  5 P.M.

Esa hora neutra. Salones de té

con lámparas rosadas. El pianista toca

“En un bosque de la China

una china se perdió”.

Señoras de abrigo negro;

se desliza, con parsimonia, un camarero.

Se diría Alemania, en la época de Hitler.

 

CONSEJO PARA SOBREVIVIR

 

Ahora, cuando el trabajo es arduo,

no me eximas de nada.

La sed y su riqueza.

Extirpa todo relajamiento;

cualquier vana complacencia.

No te distraigas, centinela:

uno acaba por convertirse

en aquello que más detesta.

1974

 

 ADIVINANZA

 

Reconoce con dificultad aquello que la rodea:

troncos una barca abandonada, la escollera.

Permanece horas, bajo el sol, muy quieta.

Aquello que oculta resulta tan evidente

como la modorra, después del almuerzo;

o la frescura de la ducha, quitándose la arena.

Sólo caricias, insistentes,

o cosquillas, en el cuello,

hacen que abandone su caparazón, por momentos.

Sin embargo, aún le tiene miedo a la luna

y las mareas. Hay que hablarle con afecto,

hasta que se duerme. Al día siguiente: agua fresca

y respirar despacio, mordiéndole la oreja.

Sólo pide que no la molesten; que la dejen quieta.

Ella sabe defenderse. De todos modos está ahí, inerme.

Ama la sombra, y la humedad de las baldosas.

A ellas vuelve, cada cierto tiempo. Allí permanece.

1974