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León de Greiff

RITORNELO

"Esta rosa fue testigo"
de ése, que si amor no fue,
ninguno otro amor sería.
Esta rosa fue testigo
de cuando te diste mía!
El día, ya no lo sé
-sí lo sé, mas no lo digo-.
Esta rosa fue testigo.

De tus labios escuché
la más dulce melodía.
Esta rosa fue testigo:
todo en tu ser sonreía!
todo cuanto yo soñé
de ti, lo tuve conmigo...
Esta rosa fue testigo.

En tus ojos naufragué
donde la noche cabía!
Esta rosa fue testigo.
En mis brazos te oprimía,
entre tus brazos me hallé,
luego hallé más tibio abrigo...
Esta rosa fue testigo.

Tu fresca boca besé
donde triscó la alegría!
Esta rosa fue testigo.
de tu amorosa agonía
cuando del amor gocé
la vez primera contigo!
Esta rosa fue testigo.

"Esta rosa fue testigo"
de ése, que si amor no fue,
ninguno otro amor sería.
Esta rosa fue testigo
de cuando te diste mía!
El día, ya no lo sé
-sí lo sé, más no lo digo-.
Esta rosa fue testigo.


León de Greiff

CANCION DE SERGIO STEPANSKY

En el recodo de todo camino
la vida me depare el bravo amor;
y un vaso de aguardiente, ajenjo o vino,
de arak o vodka o kirsch, o de ginebra;
un verso libre -audaz como el azor-,
una canción, un perfume calino,
un grifo, un gerifalte, un buho, una culebra...

(y el bravo amor, el bravo amor, el bravo amor!)

En el recodo de cada calleja
la vida me depare el raro albur:
-con el tabardo roto, con la cachimba vieja
y el chambergo agorero y el buido rojo,
vagar so la alta noche de enlutecido azur:
murciélago macabro, sortilega corneja,
ambular, divagar, discurrir al ritmo del antojo...

(y el raro albur, el raro albur, el raro albur!)

En el recodo de todo sendero
la vida me depare a ésa mujer:
y un horizonte para mi sed de aventurero,
una música honda para surcar sus ondas,
un corto día, un lento amanecer,
un lastrado silencio hosco y austero,
la soledad, de pupilas redondas...

(y ésa mujer, ésa mujer, ésa mujer!)

En el recodo de cada vereda
la vida me depare el ebrio azar:
absorto ante el miraje que en mis ojos se enreda
vibre yo -Prometeo de mi tortura pávida-;
ante mis ojos fulvos, fulja el cobre del mar:
su canto, en mis oídos mi grito acallar pueda!
y exalte mi delirio su furia fría y ávida...

(el ebrio azar, el ebrio azar, el ebrio azar!)

Y en el recodo de todo camino
la vida me depare "un bel morir":
despéineme un balazo del pecho el vello fino,
destríce un tajo acerbo mi sien osada y frágil:
-de mi cansancio el terco ir y venir:
la fábrica de ensueños -tesoro de Aladino-,
mi vida turbia y tarda, mi ilusión tensa y ágil...-

(un bel morir, un bel morir, un bel morir!)

León de Greiff

 

 
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